por Ahtziri Valdivia
El embarazo es una etapa de transición, preparación y purificación. Los padres tenemos el tiempo que dura el embarazo como una oportunidad para hacer una revisión a conciencia de todo lo que nos estorba para ser padres; problemas con nuestros propios padres, creencias que nos limitan, miedos, resentimientos, círculos sin cerrar, sentimientos invalidados y reprimidos, entre tantas cosas que no nos permiten disfrutar plenamente de nuestra maternidad-paternidad.
Ciertamente hay muchas parejas, cada vez más, que se preparan antes de la concepción para éste acontecimiento, cuidando la alimentación, ahorrando, haciendo rituales etc. Sin embargo la gran mayoría de las parejas toman conciencia de ésta necesidad más tarde, las mujeres hasta que sienten a su hijo dentro de su vientre y los hombres hasta que hay evidencia tangible de la próxima llegada de un nuevo ser a sus vidas, como lo es el crecimiento del vientre de su pareja, las pataditas y los movimientos del bebé que se pueden observar y los cambios que se van haciendo en la vida cotidiana, en los espacios y muebles de la casa, las actividades etc.
Cada uno a su propio ritmo y a su manera, reconoce esta necesidad de sanar viejas heridas, resolver las dudas, llenar los vacíos y limpiar en medida de lo posible todo su ser. Comparto un ritual que me compartió mi doula durante el embarazo. Es un baño de purificación que ayuda a limpiar, a sanar y a entrar en un estado de serenidad y paz para recibir con amor a nuestros hijos al nacer.
Baño de purificación en pareja. (Es recomendable hacerlo tres veces antes del parto)
En un a olla grande con agua, agregas unas ramas de ruda romero, albahaca hierbabuena pétalos de rosa y de clavel, lo pones a fuego medio y una vez que comienza a hervir lo apagas y lo dejas reposar unos minutos.
Después de darte un baño con tu pareja, con agua y jabón toman las ramitas y pétalos para formar cada uno un estropajo y se van tallando el cuerpo de pies a cabeza, diciendo mentalmente todo lo que quieran limpiar y dejar de lado, (los miedos, las dudas, los resentimientos y cualquier cosa que les estorbe), luego se enjuagan con el agua de las hierbas y van diciendo lo que necesitan para recibir a su hij@ (seguridad, amor, confianza, etc.) visualizando como el agua y las hierbas se los va proporcionando, y sin secarse el cuerpo con la toalla, se visten y van a la cama bien cobijados.
¡Qué lo disfruten!
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viernes, 25 de enero de 2013
lunes, 17 de diciembre de 2012
El parto no es blanco o negro, no es “ponte la epidural o sufre”
por Laurie Morgan
No les resulta irónico y triste que muchas mujeres embarazadas se pasen durante todo el embarazo cuidándose de tomar muchas de las sustancias de uso común, tales como el café, la sal, el alcohol, la nicotina… y sin embargo, el día de su parto, el momento culminante de todo ese trabajo de cuidados, sean capaces, la mayoría de ellas, a dejarse sin más (y sin cuestionarse) aplicar fármacos para
anular el dolor y someterse a un riesgo notable?
[...] Aunque es cierto que las mujeres no deben sufrir un parto doloroso como si fuesen mártires, por suerte, este asunto no es tan blanco o negro como “ponte la epidural o sufre”. […] Yo personalmente, jamás le diría a una mujer que aguantase una dolorosa tortura sólo para evitar el uso de fármacos como la epidural. Es precisamente lo opuesto, creo que todas las mujeres se merecen experimentar un parto gozoso y placentero que no requiere del uso de fármacos. […] y que sólo requiere conocer información precisa. Sólo el hecho de asumir que el parto es un hecho doloroso es suficiente para que el parto discurra con dolor. Es como una profecía que se auto-realiza, y lo cierto es que esa creencia es realmente difícil de erradicar de nuestra cultura, donde cada mujer comparte su historia de tortura con otras mujeres embarazadas, y en la que desde la televisión al cine, se nos bombardea constantemente con esta idea y se nos ofrece como norma un parto medicalizado.
[…] El dolor es un síntoma de que algo no va bien, así que hay que buscar para cada caso, qué es lo que no está funcionando. […] El parto es una extensión de nuestra sexualidad y, por naturaleza, debe ser placentero. Y sin dolor, no quiere decir exento de sensaciones, que es lo que conlleva el uso de anestésicos. El parto se puede experimentar sin dolor pero repleto de sensaciones. Puedes experimentar a tu útero contrayéndose o a tu pelvis abriéndose como sensaciones fuertes y placenteras, pero nunca dolorosas. Es como cuando haces ejercicio y sientes a tus músculos trabajar, pero eso no implica sentir dolor. […] El útero fue creado para la misión que realiza y la pelvis para abrirse con el paso del bebé.
[…] Sólo el hecho de estar en un hospital en el que estás rodeado de personas que te miran, te tocan en tus partes más íntimas, te introducen tubos, cables y agujas, te dicen lo que debes hacer… Si ya resulta difícil imaginarse si uno sería capaz de comer bajo esas circunstancias, sin que se le revolviera el estómago, cómo pensar que es posible dar a luz sin experimentar dolor!
Morgan, L.A., Is pain-free birth really possible? From Laurie's Thoughts on Childbirth
Frequently Asked Questions
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